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lunes, 8 de mayo de 2017

Adivina quién viene a sufrir esta noche

Déjame Salir es la ópera prima del actor y guionista Jordan Peele, uno de los componentes del dúo cómico conocido como Key & Peele, y supone un cambio de registro drástico tratándose de una cinta de terror psicológico que toca temas sociales tan candentes en EE.UU. como el racismo. Protagonizada por Daniel Kaluuya y Ashley Williams, la película cuenta la historia de Chris y Rose, una pareja interracial que viaja un fin de semana a la casa de los padres de ella. Siendo estos desconocedores de que su hija sale con un afroamericano, Chris no está seguro de que el recibimiento vaya a ser tan cálido como su novia le asegura. Sin embargo, cuando alcanza a conocerlos descubre que lejos de ser racistas habrían votado a Obama una tercera vez de ser posible. Abrumado por tan cálida bienvenida, Chris comienza a sospechar del comportamiento de los criados negros contratados para la manutención de la casa familiar y pronto se dará cuenta de que tras la fachada de bondad y respeto se esconde una verdad escalofriante. Con un tono similar al de La invasión de los ultracuerpos y Las esposas de Stepford, Déjame Salir pasa de la comedia ácida al terror con sorprendente habilidad; el director debutante demuestra una habilidad innata para sumergirnos en este mundo de locura y desenfreno que ha creado. Teniendo en cuenta la fuerza con la que ha irrumpido en la cartelera americana y el éxito de taquilla que ha cosechado –casi 200 millones de dólares recaudados sobre un presupuesto irrisorio de cinco millones-, ¿podemos incluir Déjame Salir entre los grandes títulos de terror de los últimos años?


La productora Blumhouse, una de las referentes del género en la actualidad, fue la encargada de llevar este peculiar proyecto a buen puerto y lo consiguieron con creces, creando una pequeña joya que hará el deleite del cinéfilo que tenga la oportunidad de echarle un vistazo. Junto a A24, estas dos productoras nos han traído algunas de las mejores historias de los últimos años como Whiplash, La habitación o Langosta y continúan haciéndolo gracias a una filosofía de hacer mucho con poco. Anteponiendo el argumento sobre todas las cosas, ambas se han ganado el respeto de la industria y la confianza de los espectadores y esta película es un claro ejemplo de ello: aún sin estrellas reconocibles ni un director de renombre, la película arrasó allá donde se estrenó. Por supuesto nada de esto hubiera sido posible sin la visión de Peele, que empleó un tema candente de actualidad para incomodarnos en la sala…¡y todo ello sin hacer uso de recursos baratos! Ni sangre ni violencia desproporcionada, sino la construcción de una atmósfera que te atrapa y te asfixia a medida que la tensión va in crescendo. Con una facilidad pasmosa para pasar de cero a cien en instantes, Peele muestra gran dominio del pulso narrativo así como maestría para mantener el equilibrio entre la comedia negra y la ambientación opresiva. El guión está tejido para mantenerte en suspense y sorprenderte con sus numerosas situaciones inverosímiles. En cuento al uso del humor, éste me recuerda vagamente al visto en Marte; si bien giraba entorno a un eje dramático,  la historia de Ridley Scott tenía ciertos tintes humorísticos que aligeraban la experiencia. Mi único pero es que es demasiado previsible; a la media hora ya intuía lo que ocurría y cada escena no hacía más que confirmar mis temores. Lamentablemente esto le resta impacto al último acto. 


En cuanto a las actuaciones principales, tanto Kaluuya (Chris) como Williams (Rose) desempeñan su papel a la perfección. El primero ejerce como espejo del espectador y la segunda como medio para hacer avanzar la narración; ¿qué ocurriría si fueras a casa de tus futuros suegros y comenzaras a sospechar de su comportamiento? Puede que no te alarmes demasiado al principio pero cuando la locura vaya en aumento, sentirás lo mismo que nuestros protagonistas. ¿¡Qué demonios está pasando aquí!? Es más que probable que el espectador haya resuelto el misterio antes que Chris y Rose pero eso no impide que empaticemos con su situación y ello se debe principalmente a su química en pantalla. Ambos se complementan como una pareja haría si atravesara este tipo de problema; ella aporta la lógica y el raciocinio al asunto, mientras él sólo piensa en protegerla a ella y a su relación. Por otro lado tenemos a los padres de Rose, fantásticamente interpretados por Catherine Keener y Bradley Whtiford; ellos son los encargados de ponernos de los nervios y vaya si lo consiguen. Tan pronto entran en escena sabes que algo están maquinando y ese algo no envuelve nada bueno. Además, ambos tienen ese punto carismático que convierte a un villano corriente en uno con personalidad.

Otro aspecto muy cuidado es la fotografía, que se inspira en la obsesión simétrica de Stanley Kubrick en El resplandor. Hay algo en la perfección de la imagen que perturba al ojo del espectador. En este caso, el director de fotografía Toby Oliver otorga una cualidad casi fantasmal a la casa y al entorno rural en el que vive la familia Armitage que me recordó a la ambientación de El bosque de M. Night Shyamalan. Además, si hay una imagen que se queda en nuestras cabezas esa no es otra que la de Chris mirando perplejo a la cámara mientras llora. Los primeros planos en este filme son muy efectivos.


Por último, la música basada en chirriantes acordes de violín se asemeja a otras bandas sonoras del género pero esto no le resta eficacia. Sobretodo al principio y al final, cuando se apoya en un coro hipnótico que marina perfectamente con la temática de la cinta.

Si hay alguna candidata que se postule seriamente a película revelación del año es esta, por el momento. Déjame Salir está bien ambientada e interpretada pero sobretodo cuenta con una historia original como pocas que te atrapará y te mantendrá a la expectativa desde sus compases iniciales. ¿Conseguirá sorprenderte con giros inesperados? No ¿Podría haber explotado más su vertiente racial? Sí. Pero sabe crear tensión con miradas, diálogos y situaciones que se escapan a la lógica. Si a eso le añadimos alguna que otra nota cómica espontánea, nos encontramos ante una de las mejores cintas de terror más redondas de los últimos años.

7,5/10: CARIÑO, ¿QUÉ TAL SI CONOZCO A TUS PADRES POR SKYPE?

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