viernes, 5 de enero de 2018

¿Qué hubiera cambiado de Star Wars: Los últimos Jedi?

Tanto en el análisis sin spoilers como con spoilers mostré mi disconformidad con ciertas decisiones que tomó Rian Johnson en su guión; de hecho, ese es el mayor problema que tengo con la película. Johnson plantea ideas interesantes, algunas incluso brillantes pero la ejecución, el cómo las define y las muestra en pantalla, resulta tosca. No obstante, a veces olvidamos que el trabajo del guionista es uno de los más complicados de ejecutar –probablemente junto al de edición– y pretender una sincronización perfecta entre la visión del guionista y las de millones de aficionados expectantes raya lo absurdo. Personalmente, como fiel seguidor de esta saga, uno de mis mayores placeres es explorar vías alternativas que podría haber tomado la franquicia. ¿Qué habría pasado si Luke se hubiese unido a su padre, Darth Vader, en El Imperio contraataca?  ¿Y si Bobba Fett no hubiese muerto en la fosa Sarlacc en Retorno del Jedi? Tras ocho capítulos numerados, hay muchas preguntas interesantes y aún más respuestas. Por ello, he decidido escribir una historia alternativa al filme, con el fin de encontrar otra dirección que creo hubiese mejorado el Episodio VIII y el futuro de esta nueva trilogía en su conjunto.



Algo que está muy de moda actualmente en la red y que no me gusta nada es la ingente cantidad de teorías que surgen día sí día también. Desde que se estrenara El despertar de la Fuerza, han surgido incontables canales de Youtube, blogs y foros dedicados única y exclusivamente a montar teorías –cada cual más enrevesada– sobre qué esperar del próximo episodio. No me malentendáis, yo también hice mis predicciones sobre qué esperaba ver en Los últimos Jedi pero no estuve dos años mirando con lupa cada detalle de cada fotograma del Episodio VII, porque lo veo una pérdida de tiempo. Claro que habrá quien opine lo contrario y disfrute enormemente haciéndolo, aunque finalmente sepan que muchas de sus hipótesis no vayan a materializarse. Sin embargo, cuando estás años de tu vida construyendo una imagen de la realidad, cuando ésta llega puede que te decepcione y eso creo que ha sido motivo del enfado de muchos aficionados. ¿Quiere decir esto que sus teorías sobre la identidad de Snoke o sobre los padres de Rey son peores que las de Johnson? En mi opinión, no. Algunos quizá olvidan que Rian Johnson es tan humano como cualquier otro y aunque sí ha demostrado tener talento para la escritura y la dirección cinematográfica, eso no significa que sus ideas siempre sean mejores que las de los demás. A él lo contrataron para hacer una película, como a cualquier otro.

Sé que es difícil mantenerse al margen de una franquicia que nos ha marcado tanto como ésta pero hay que empezar a darse cuenta de que Star Wars no nos pertenece ni a nosotros ni a Johnson. Ni siquiera a Disney. Star Wars nació en la mente de George Lucas y después se propagó a la de millones de personas, cada una con una idea distinta de lo que significa. Algunos quieren duelos a espadas láser, otros quieren aventuras psicodélicas y hay quienes prefieren la política vista en las precuelas. ¿Y sabéis qué? Que todas estas ideas tienen cabida dentro del universo creado por Lucas. Por eso, Los últimos Jedi no es más que el producto de la percepción que Rian Johnson tiene de la saga; podrá parecernos errado pero para bien o para mal, fue él y no ninguno de nosotros el encargado de hacerlo.


Disney compró Star Wars a George Lucas a finales de 2013 y dos años más tarde ya habían estrenado la primera parte de una nueva trilogía que, supuestamente, entrelazaría con las dos anteriores. Cuando te propones escribir una nueva historia que abarque tres películas y que además guarde coherencia con las seis anteriores, tienes que tomarte mucho tiempo –no sólo para construir una trama emocionante, adictiva y sorprendente sino también para encontrar nuevos diseños, héroes y villanos– y tengo la sensación de que Disney no lo hizo. En su lugar, optó por recurrir a la nostalgia de los fans veteranos, trayendo de vuelta a los personajes de Luke, Han y Leia y emparejarlos con versiones modernizadas de sí mismos: Rey, Poe y Finn. Lo demás permanece curiosamente inalterado: Imperio o Primera Orden, Rebelión o Resistencia, Darth Vader o Kylo Ren, Darth Sidious o Líder Supremo Snoke, Estrella de la muerte o Starkiller Base, Tatooine o Jakku. Lo mismo pero con otro envoltorio.

Volviendo al tema que nos concierne –que a veces me voy demasiado por las ramas– quiero avisaros que habrán spoilers de Los últimos Jedi. Por último, también quisiera añadir que toda crítica a esta historia alternativa debe venir desde el respeto y un argumentario razonado. Por supuesto, si después de leerlo queréis dejarme vuestras ideas, podéis hacerlo en la sección de comentarios debajo de este artículo.

Antes de empezar, quiero aclarar cómo construiré esta historia. Dividiré la historia de Rian Johnson en subapartados, para que todos los que hayamos visto la película estemos en sintonía. De esta forma, expondré qué tramas quiero modificar y cómo lo haría. Hay que entender que cada una de estas subtramas se sucederían simultáneamente y todas concluirían en la escaramuza final de Crait, justo como en la película.

1.     La trama contrarreloj de la Resistencia. En la crítica con spoilers comenté por qué no me gustó que la Almirante Holdo escondiese su plan a toda la tripulación, forzando la reacción de Poe, Finn y Rose y provocando un motín a bordo. Así que yo eliminaría su personaje y también el accidente de Leia –sí, ese en el que vuela como Mary Poppins–, para que ésta pudiese encomendar a estos tres una misión para buscar alianzas rebeldes en la galaxia. Por otra parte, la Primera Orden enviaría a Phasma y a su escolta personal en su búsqueda y captura. De esta forma, arrancamos una persecución del gato y el ratón con el factor contrarreloj en juego. Conocerían nuevos personajes por la galaxia; algunos se unirían, otros los rechazarían e incluso podrían traicionarlos. Rose y Finn mostrarían cierta afinidad a lo largo de la aventura y Poe tendría que asumir liderazgo en una misión más diplomática. Al final, Rose cae herida por los disparos de Phasma y Finn la rescata, terminando con ella de una vez por todas y comprendiendo que ayudar a los que amas es más importante que salvar tu propio pellejo (coincidiendo con el arco que Johnson quiere darle al personaje pero quitándole esa dosis de cursilería). Mientras, Poe sería testigo de la opresión de la Primera Orden sobre los civiles y adquiriría un grado mayor de compromiso con la causa. Tras alcanzar con éxito su misión, llevarían al grupo de rebeldes reunidos a Crait, justo antes de la pelea final.


2.    La historia de Kylo Ren y Snoke. En El Imperio Contraataca vimos a Yoda entrenando a Luke pero, ¿y si en Los últimos Jedi conociésemos por primera vez el entrenamiento desde el punto de vista del lado oscuro? Tras matar a su padre, Han Solo, Snoke lo sumerge aún más en las tinieblas al hablarle de Darth Vader y llevarlo hasta el templo donde se encuentran sus catacumbas. Al aprender el legado de Vader, crece la obsesión de Kylo Ren por trascender en la galaxia y convertirse en el Sith más poderoso de todos. Pero Snoke tiene un as en la manga que ignoran todos: otro aprendiz con el que se comunica en privado y al que ha enviado a recoger unos artefactos secretos.


3.     La historia de Rey y Luke.  Esta sería la otra cara de la moneda, al más puro estilo Rocky vs Ivan Drago en Rocky IV; si el otro entrenamiento nos mostró la filosofía del lado oscuro, Luke le muestra el camino de la Luz y también los lugares que oculta la isla. En un principio veríamos a un Luke impotente y desconsolado, por múltiples razones: la traición de su sobrino y varios de sus alumnos (los autoproclamados Caballeros de Ren), la desilusión por haber fracasado en construir una Nueva Orden Jedi y la muerte de su viejo amigo Han Solo. Se ha vuelto muy escéptico y cree que la Fuerza ya no esconde secretos para él, en parte porque lleva muchos años recluido. Sin embargo, cuando ve a Rey y ésta le cuenta sus humildes orígenes en Jakku –bastante similares a los de Luke–, éste ve en ella un reflejo de sí mismo. Una oportunidad de enmendar sus errores. Rey es alguien a quien traspasar su sabiduría. Pero aún así Luke no consigue reconectar con la Fuerza; pese a sus esfuerzos, el miedo a fracasar lo bloquea. Al menos hasta que se reencuentra con Yoda y le cuenta una gran verdad acerca de la importancia del fracaso y la superación personal. En uno de sus últimos entrenamientos, Rey habla con Kylo Ren telepáticamente y cree poder cambiarlo, así que acude a su llamada (aquí no cambio nada). Luke intenta convencerla con razones pero ella no lo escucha y se va en el Halcón Milenario.


4.     Kylo Ren y Rey. Snoke, que había visto el debate interno de Ben Solo por el asesinato de su padre, desconfía de él y lo utiliza para atraer a Rey. Aquí no cambiaría nada, porque la idea es que la vanidad de Kylo Ren crezca al verse cada vez más cerca del poder de Vader y desee ocupar el trono de un Snoke sabio pero débil físicamente. Él le pide que se una a ella; Rey se ve tentada pero las enseñanzas de Luke –que también coqueteó con el lado oscuro– la disuaden. Todo esto se suma al sacrificio del almirante Ackbar, lanzándose contra la nave de Snoke y dándole una oportunidad a Rey de escapar en el Halcón Milenario. Mientras, la Primera Orden –liderada ahora por Kylo Ren– es consciente que en Crait hay una antigua base rebelde y supone que con el poco carburante que les queda, lo más probable es que se dirijan hacia allí; así preparan sus AT-ATs para acabar con ellos. Rey también se va hacia Crait para ayudar a sus amigos.


5.    La batalla en Crait. Llegó el momento de la verdad. Los escasos aliados reunidos por Rose, Poe y Finn están preparándose para la llegada de la Resistencia. Luke presiente la desesperada situación de la Resistencia en Crait y rescata el Ala-X de entre las aguas, reconectando por fin con la Fuerza. Buscando exorcizar sus demonios, emprende su camino a Crait junto a su fiel compañero R2-D2, que prefirió quedarse con él en vez de irse en el Halcón con Rey, para enfrentarse a su alumno caído Kylo Ren. La lucha se sucede justo como vimos en la película, añadiendo a los aliados reunidos. Pero la Primera Orden saca su arma secreta, un cañón hecho con tecnología rescatada de La estrella de la muerte. Poe, cuya vida siempre se ha centrado en intentar derrocar a la Primera Orden, teme que la Resistencia esté al borde de la aniquilación y decide inmolarse contra el cañón para salvarles la vida. Muere pero su acción lo ha convertido en un héroe.


6.   El duelo final. Los enfrentamientos a espada láser se inspiraron en el esteticismo del género samurái de Kurosawa y Kobayashi y en el romanticismo crepuscular del western. Aquí tenemos a dos personajes, Luke y Kylo Ren, que están en polos opuestos de la Fuerza. Por un lado, Kylo Ren quiere colgarse la medalla de acabar con su antiguo maestro e hijo de Darth Vader, para erigirse como único heredero y gobernar la galaxia con puño de hierro; por otro, Luke pretende acabar con Kylo Ren, no sin antes hablar con Leia para pedirle su consentimiento –sin él jamás sería capaz–. Uno es la nueva insignia de la Primera Orden; el otro, la nueva luz de la República. Mientras ellos pelean, la Primera Orden se recupera tras perder su cañón y la batalla aérea (en la que Finn, Rose, Chewbacca y Rey aplastan a las tropas lideradas por el General  Hux); por otra parte, la Resistencia encuentra en ese tiempo de confusión una ventana para replegarse y escapar de sus enemigos. Una pelea épica en la que Luke y Kylo Ren se debaten entre la vida y la muerte. Al final, Kylo muere y ve su sueño hecho añicos. Luke ha cumplido con su deber aunque no por ello está contento.


7.     Desenlace. En sus instantes finales en la tierra de Crait, Kylo Ren llama a su madre –a la cual no pudo matar anteriormente– y Leia acude. Madre e hijo reunidos. Kylo Ren ve en su fracaso una forma de castigo por sus crueles actos a su familia y decide hacer las paces con ellos, trayendo de vuelta el espíritu de Han Solo. La reunión de los Solo por fin se hace realidad, aunque no con el final feliz que ellos hubiesen querido. Luke observa arrodillado a su familia por fin unida, sin odios ni rencores de por medio y sabe que su objetivo se ha cumplido. Tras tanto sufrimiento, por fin han encontrado paz espiritual. También ha transmitido mucha parte de su conocimiento a Rey y se ha asegurado la supervivencia de los rebeldes. Sin alardear ni llamar la atención de nadie, ni siquiera de sus seres queridos, Luke muere, encuentra la paz y se hace uno con la Fuerza. Por otra parte, Leia felicita a Rose, Finn y Rey por su capacidad de liderazgo y se retira a vivir pacíficamente sus últimos días.



En el siguiente episodio se activaría el plan secreto de Snoke, que pasaba por un segundo aprendiz en las sombras que había recogido unas reliquias. Snoke sabía que su debilidad le impedía alcanzar su máximo potencial y por ello habita el cuerpo de su aprendiz, justificando su muerte a manos de Kylo Ren. La Nueva República se establece bajo la amenaza incipiente del lado oscuro. Por otro lado, nos desvelarían la identidad de los padres de Rey y ésta completaría su entrenamiento con el fantasma de Luke; Finn y Rose, que escaparon por los pelos de Crait, tendrán que convertirse en líderes inesperados, a la vez que exploran su relación amorosa y rinden tributo a su gran amigo Poe; mientras, la Primera Orden se dispone a luchar su última batalla en un intento desesperado por recuperar el control sobre la galaxia.

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