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jueves, 22 de febrero de 2018

Una mirada al pasado

Del 21/02/18 al 25/02/18

HACE 10 AÑOS...


Principios del siglo XX. Paul Thomas Anderson se adentra en el suroeste de los EE.UU. para contarnos la vida de Daniel Plainview, un hombre que busca encontrar fortuna en Texas. Lo que nunca imaginaría es cuán rico se haría. A través de los ojos del protagonista, el realizador explora temas como la familia, el poder del dinero y la fe. Pozos de ambición es una película de otra época, una epopeya digna de los inicios del cine en color. Tanto por las dimensiones de su historia como por el íntimo estudio que hace de sus personajes. Inspirada por clásicos como Lo que el viento se llevó, Ciudadano Kane o Gigante, Anderson logra crear un título a contracorriente del siglo XXI. Una cinta que no pasará desapercibida por nadie: ya sea por su exquisita puesta en escena y fotografía -algunas escenas permanecen marcadas a fuego en mi memoria- o por las grandes interpretaciones que plagan el filme. Entiendo que a algunos se les haga interminable y que les resulte insoportable el personaje protagonista -eso es en gran medida lo que busca Anderson-; incluso que piensen que Day-Lewis está sobreactuado. Sin embargo, discrepo respetuosamente. La obra pretende diseccionar la psique de un personaje; observarlo a lo largo de su vida y analizar momentos clave para entender su final. En el transcurso de la película, observamos la metamorfosis de Daniel Plainview -y por extensión a Day-Lewis-; un descenso a los infiernos que culmina, como no podría ser de otra manera, con estruendo. En mi opinión, estamos ante uno de los mejores trabajos tanto del director como del conocido intérprete y uno de los retratos más sobrecogedores de un ser humano en la gran pantalla. Pozos de ambición es la prueba de que hoy en día aún puede hacerse cine como el de antes.



Tras su colaboración en La novia cadaver -toda una joya de la animación y una de mis favoritas de este realizador-, el equipo formado por Tim Burton, Johnny Depp y Helena Bonham-Carter vuelven a unirse para contarnos la espeluznante historia del barbero de la calle Fleet, Sweeney Todd. Para ello, nos remontamos hasta el Londres victoriano del siglo XIX, donde Benjamin Barker ostenta una barbería que esconde muchos secretos. Dirigida con maestría por el gran Tim Burton, Sweeney Todd es un musical atípico; una obra que podría haber sido un desastre, con un actor que pronto caería en desgracia y una trama de lo más macabra. Sin embargo, como acostumbra el director -el cual siempre tuvo afinidad por dar protagonismo a los personajes más oscuros y marginados del panorama cinematográfico-, consigue sacar nuestra empatía y alcanzar cotas de entretenimiento que jamás hubiésemos esperado de una obra como esta. Johnny Depp, al que sólo le quedaría un buen papel más en Enemigos públicos, supo mantener un equilibrio entre el histrionismo y la sobriedad y se compenetró a las mil maravillas con Helena Bonham-Carter, la verdadera estrella de la cinta. Me atrevería a decir que este fue el papel que la lanzó al estrellato, aunque El club de la lucha fuese donde se diera a conocer. Ella es la que le da esa chispa necesaria para hacer de este un viaje tan escalofriante como sugerente. En definitivo, Sweeney Todd hará las delicias tanto de los amantes de los musicales como de aquellos, como yo, que no terminan de enamorarse de este particular género.



HACE 20 AÑOS...


Cuando discutimos sobre la mejor película de Quentin Tarantino, solemos acordarnos de Pulp Fiction, Reservoir Dogs o Kill Bill. En ocasiones, se incluyen también Malditos bastardos o Django desencadenado. Sin embargo, poco se habla de Jackie Brown y quisiera aprovechar este artículo para reivindicarla. Os preguntaréis por qué razones. La más importante es porque es la menos "tarantiniana" de su filmografía. Puede que ahora estéis aún más confusos; si es la que menos se identifica con su estilo, ¿por qué habríamos de considerarla una de sus mejores películas? Pues porque aquí es donde demuestra que tiene más registros de los que muchas veces le atribuimos. Jackie Brown está basada en la novela Rum Punch de Elmore Leonard y es la única adaptación que ha hecho Tarantino hasta la fecha, ya que él siempre ha preferido escribir historias propias. Por este motivo, se le suele achacar que sus obras no son más que un recopilatorio de otras anteriores, que sus guiones reciclan muchas ideas preexistentes -antes de continuar, quisiera decir que todos los directores se inspiran o incluso copian ideas de otros filmes para hacer los suyos propios-. Sin embargo, ésta es la muestra de que Tarantino no sólo es un fanático de los spaghetti western y las películas de artes marciales hongkonesas, sino que también sabe hacer películas más contenidas.  Que no tiene que mostrar violencia gratuita ni subir los decibelios a una escena para cosechar éxito. Como acostumbra este realizador, la banda sonora y los diálogos de Jackie Brown son sobresalientes, pero a eso hay que añadirle una trama realmente compleja, con muchos recovecos y giros de guión inesperados. Además, las actuaciones del reparto son notables: desde la protagonista Pam Grier hasta Michael Keaton, pasando por Samuel L. Jackson, Robert Forster y Robert De Niro. Por eso y porque me encanta su aroma setentero, su estética Blaxploitation y su música -probablemente su banda sonora más redonda-, afirmo que Jackie Brown me gusta más que muchas de sus obras recientes y que bien podría tratarse de su mejor película.


Y a vosotros, ¿cuál os gusta más? ¿Visteis alguna en el cine? Dejadme vuestras respuestas aquí abajo, en los comentarios. Hasta otra, pasadlo bien y disfrutad del cine. Saludos!

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