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miércoles, 22 de febrero de 2017

Una mirada al pasado


Del 24/02/17 al 26/02/17

HACE 10 AÑOS...


En 2007, Clint Eastwood decidió mostrar los horrores de la guerra desde una perspectiva pocas veces vista como es la del enemigo. El ejercitó nipón comandado por el Emperador Hirohito fue uno de los aliados fundamentales del Tercer Reich en la guerra del Pacífico. Rodada íntegramente en japonés, Cartas desde Iwo Jima nos traslada a la contienda más cruenta del Pacífico -que vio morir a unos 20'000 soldados japoneses y 7'000 americanos- desde la perspectiva del general Tadamichi Kurabayashi, interpretado por el gran Ken Watanabe. Eastwood tiende una mirada comprensiva hacia este bando del Eje; demostrando que, en la guerra, no hay vencedores ni vencidos. Más tarde llegaría Banderas de nuestros padres, una continuación que queda lejos de la soberbia que alcanza este clásico del antibelicismo. El poderío con el cual Eastwood retrata esta realidad a menudo oculta por el bando aliado es digna de admiración; imparcialidad y objetividad cinematográfica en su máximo esplendor. No obstante, es la emotiva y carismática interpretación de Watanabe la que consigue que este film sea de obligado visionado para cualquiera ávido por conocer mejor la historia reciente de la Humanidad. Para ver todas las tonalidades del conflicto armado hay que apreciar más allá de los blancos y los negros.


Esta semana de febrero fue sin duda toda una prueba para el espectador valeroso. Si la cinta de Eastwood nos retrotraía a la II Guerra Mundial para mostrarnos la realidad del bando enemigo, el realizador germano von Donnersmarck creaba en su ópera prima un thriller de espionaje ambientado la Alemania Oriental de la Guerra Fría que cortaba la respiración. Un concepto tan básico como el de un agente de la Stasi poniendo escuchas en el piso de una pareja de prestigiosos artistas termina por convertirse en un film denso sobre los cuestionables métodos de la RDA gobernada por el bando comunista. No deja de resultarme curioso cómo la "supuesta" enemiga del fascismo cayó en su misma metodología -quizá sea el reverso de la misma moneda, ¿quién sabe?- donde el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión se veían igualmente vulnerados. Magníficas interpretaciones del trío protagonista que, junto a una historia que te atrapa lentamente en su espiral dramática, logran crear uno de los grandes filmes del cine alemán reciente. 





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