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En esta ocasión decidí cambiar el Top 10 por el 11 y aunque el número no quede tan redondo, creo que la lista sí es ajustada. Hubo tantas grandes películas el año pasado que me fue difícil excluir ninguna y si echáis de menos alguna, no temáis, puede deberse a que no haya podido verla aún. Algunas como Fences, 20th Century Women, Jackie o Animales nocturnos permanecen aún entre los filmes más notables que me quedan por visionar. Soy consciente que muchas de estas podrían entrar perfectamente en la lista pero preferí no retrasar más la publicación; por ello no las veréis. Como siempre, esta lista es subjetiva; si no os gusta, os invito a dejar vuestros cambios o sugerencias en la sección de comentarios debajo de este artículo. Y sin más dilación, comencemos con lo mejor del año 2016…

Menciones honoríficas: The Neon Demon , El hombre de las mil caras , Tarde para la ira, La Llegada , Los exámenes, Sing Street y Rogue One. 

11) Dos buenos tipos. Recuerdo cuando el cine de acción lo protagonizaban personajes de carne y hueso. Recuerdo aquellas abanderadas del cine de acción de los 80 y 90 que bordaban el entretenimiento ligero de garantías. Ya fuese Mel Gibson y Donald Glover en Arma Letal o Eddie Murphy y Nick Nolte en Límite: 48 horas, todas aquellas obras nos traen recuerdos de un pasado que parecía sepultado en pro de Transformers y héroes del cómic. Sin embargo, Shane Black (Kiss Kiss Bang Bang) lo trae de vuelta con este divertido e irreverente título protagonizado por la inverosímil pareja formada por Ryan Gosling y Russell Crowe –sin olvidar a la tercer en discordia; la novicia Angourie Rice-. Esta historia cómico-detectivesca sobre dos investigadores privados caídos en desgracia que juntan sus dudosos conocimientos para resolver un misterioso caso de asesinatos y desapariciones en la industria del porno del Hollywood de los 70. Uno de los guiones más ingeniosos, cargado de buenos diálogos y escenas surrealistas; personajes protagonistas carismáticos y actuaciones afines; magnífica banda sonora y ambientación setentera y mucho más. Dos Buenos Tipos es una de las películas más buenrollista del año.


10) Un monstruo viene a verme. J.A. Bayona cierra su trilogía maternofilial con este drama sobre el complicado tránsito de la niñez a la madurez; sobre la relación entre un niño y su madre y el miedo a la finitud; al titánico reto de afrontar problemas adultos a una edad prematura. Todo estos temas se tratan con una sobriedad sorprendente en un realizador de tan escueta filmografía. El guión, adaptado por Patrick Ness de su propia novela, es junto a la dirección de Bayona el gran éxito de la película. Cuenta con una narración, fluida y dinámica, llena de emociones excelentemente expresada del papel a la pantalla. Las actuaciones protagonistas de Felicity Jones y Lewis McDougall sustentan este relato íntimo y personal. Cabe añadir que ésta es una de las cintas más bellamente narradas del año y cuenta con unos recursos visuales que harán las delicias del espectador. En definitiva, Bayona demuestra por enésima vez su habilidad como narrador de historias.


9) Langosta. Tras Canino, el realizador heleno Yorgos Lanthimos ha vuelto a hacer una comedia negra deliciosamente retorcida; en esta ocasión centrada en los obstáculos de la sociedad actual. Cimentada sobre unas actuaciones brillantes, entre los que destacan un impertérrito Colin Farrell y la siempre atractiva Rachel Weisz -además de Léa Seydoux o John C. Reilly como secundarios de lujo-, esta obra sobre el temor a la soledad y cómo convivir con ella encierra una de las lecciones más mordaces y acertadas sobre la vida social moderna.


8) Silencio. Y hablando de belleza dentro de un mundo monstruoso, ¡qué mejor que la última obra de la leyenda Scorsese! Entiendo que a muchos les haya dejado fríos, porque no se ambienta en el mundo del hampa sino en el Japón feudal del siglo XVII y porque su metraje puede hacerse interminable. En cuanto a mi, su narración consiguió cautivarme desde sus impactantes inicios hasta las revelaciones finales. Esta es sin duda la película más personal para el hito neoyeorquino, el cual siempre tuvo una relación tormentosa con su propia fe. Este último título supone su reto más grande, desde que se puso tras las cámaras, ya que tardó nada más y nada menos que dos décadas en iniciar su producción debido a que no se sentía lo suficientemente apto para hacerla. Quizá por eso lo más adeptos a su estilo estén descontentos con el resultado final; porque tuvo que adaptarse a nuevos horizontes. Pero además de distinguirse por una historia desafiante para el espectador y una ambientación y fotografía con momentos de grandeza, Silencio cuenta también con unas interpretaciones excelentes; sobretodo de su reparto nipón. Pese a echar en falta un protagonista que llevara el peso durante el viaje, no pude evitar empatizar mucho más con sus personajes indígenas. Ni la interpretación de Andrew Garfield ni su personaje estuvieron a la altura del filme; pero éste fue rescatado por unas interpretaciones secundarias soberbias, sobre las cuales Scorsese pudo elaborar su mensaje. ¿Qué diferencia hay entre creencias? ¿hay valores universales a todos los pueblos? ¿pueden los débiles ser exculpados de sus pecados? ¿tenemos salvación?


7) Hacksaw Ridge. La cinta bélica más impactante en lo que va de década; así podría resumir mis sentimientos cuando salí de la sala. Mel Gibson dispuso de mucho menos presupuesto y la mitad de tiempo de rodaje que en Braveheart (1995) y pese a ello, consiguió confeccionar un filme arrollador. Empezando por la increíble historia de un héroe de carne y hueso que tuvo más de “super” que cualquier otro este año y nos recordaba que para salvar vidas no hay necesidad de quitar otras. Desmond Doss logro lo imposible y todo ello gracias a una fe que actuaba de combustible para sus heroicidades. Este objetor de conciencia nos recordó a todos que creer en algo constructivo -en lo que sea- y aplicarlo en tu día a día puede salvar vidas. Que no hacen falta símbolos o sermones para sentir tu fe reafirmada; que la convicción humana mueve montañas. Creo que Hasta el último hombre merece que se hable de ella, porque consigue mostrar una belleza inmaculada de entre la monstruosidad que representa la guerra.


6) Kubo y las dos cuerdas mágicas. La obra magna del estudio Laika es, sin duda alguna la mejor cinta de animación que hayan visto mis ojos el año pasado. Debo advertir que aún no he visto Tu nombre (Kimi no na wa en su título original) por lo que mi veredicto puede estar sujeto a cambio; pero si atendemos a lo visto, Kubo nos cogió a todos por sorpresa. No solo por su cuidado estilo de animación stop-motion (una debilidad personal) sino también por la maravillosa aventura que narra. Cuando entré en la sala había un montón de niños que seguramente recordarán por siempre esta experiencia cinéfila y ya sólo por eso merece ocupar un puesto en el podio. Tal y como hiciera Vaiana, la ópera prima de Travis Knight toma una cultura extranjera como inspiración para contarnos una fábula universal sobre el poder del amor y la unión familiar. Este es el tipo de entretenimiento que todos los amantes al cine queremos; que la diversión no cercene la enseñanza sino que la promulgue. Kubo excede en todos los apartados posibles: desde su exquisita ambientación oriental hasta sus entrañables personajes, pasando por una banda sonora inolvidable que incorpora una versión del temazo de George Harrison “While my guitar gently weeps”.


5) Manchester frente al mar. La película más demoledora del año cuenta además con algunas de las mejores interpretaciones de 2016. Todo el reparto demuestra un compromiso enorme a la hora de encarnar fielmente sus personajes y transmitir los problemas a los se enfrentan. La última obra de Kenneth Lonergan es un "tour de force" para el espectador; si opinas que el cine es una forma de transportarte a otro mundo, Manchester frente al mar no es tu película. Sin embargo, si eres una de esas personas que agradece un cine más humanizado con personajes con los que puedes conectar fácilmente ésta es tu película. La combinación entre alegría y tristeza es algo de lo que siempre huyen los narradores temerosos de fracasar en el intento. No obstante, Lonergan sabe equilibrar cual malabarista ambas facetas de la vida de tal forma que, cuando llegan los malos tragos, éstos son más eficaces. Esta es el retrato más crudo sobre las dificultades de la vida; sobre cómo ésta puede derrotarte y tumbarte a la lona definitivamente, convirtiendo tu existencia en un tránsito miserable hacia la muerte. Lo dicho: no es una obra para cualquiera pero si conectas con ella y empatizas con los obstáculos a los que se enfrentan sus personajes, entonces reconocerás la calidad de este filme.


4) Yo, Daniel Blake. Ken Loach es el símbolo del cine protesta; él es uno de los últimos paladines de la denuncia social y con esta película vuelve a ahondar su bandera con fuerza. Este vehemente cineasta inglés regresa a las pantallas para contarnos otra historia sobre las dificultades de la sociedad actual, donde las injusticias están a la orden del día. En esta ocasión la víctima es Daniel Blake, un obrero inglés de 60 años que sufre un problema grave de salud que le ha obligado a retirarse. Sin embargo, cuando acude a las ayudas sociales éstas le obligan a buscar un nuevo trabajo si no quiere recibir una sanción. Un filme necesario y realista que no evita mostrar la verdadera cara de la burocracia intoxicada; Loach no rehuye la crudeza, cuando ésta representa la verdad, ni busca análisis maniqueos sobre el origen del problema. El verdadero objetivo de esta obra es concienciar y buscar la complicidad del espectador; abrirnos los ojos a la esperpéntica situación que atraviesan tantas personas cercanas a nosotros. No hay que ir muy lejos porque la calvarie se sucede todos los días en las calles de nuestras ciudades y Ken Loach busca nuestra reacción.


3) Toni Erdmann. Pocas historias fueron contadas con tanta mordacidad este año como la alemana Toni Erdmann, que plantea el problema generacional sobre cómo compaginar la vida personal y la profesional -si es que se puede-. Para ello, la realizadora Maren Ade cuenta con una interpretación excelsa de Peter Simonischek como el afectivo padre que emprende un viaje a Bucarest -donde trabaja su hija- para intentar conocerla mejor y saber si la vida que lleva le proporciona la felicidad que necesita. Cierto es que la cinta no es perfecta; entre otras cosas, la duración me resultó excesiva. Pero una mancha no emborrona la que se convertirá, con el tiempo, en una película referencial para toda una generación.


2) Paterson. En su última obra, el rey del cine independiente norteamericano Jim Jarmusch convierte lo ordinario en extraordinario. La historia nos presenta a Paterson, un humilde y afable conductor de autobuses que no por ello descarta su pasión por la poesía. Tanto él como su novia parecen ajenos a la realidad que les rodea; no porque cierren sus ojos a la realidad sino porque, de vez en cuando, también les gusta mirar al infinito y soñar. Su trabajo sólo es una máscara social para ganarse la vida y pagar el alquiler, ya que en su fuero interno su pasión cobra protagonismo. Para inspirarse utiliza cualquier objeto, comportamiento o individuo con el que interactúe. Mientras, su pareja cumple la función de contrapeso; él duda constantemente de su talento y ella renueva cada día sus ilusiones. Lo que más me gusto de la película es cómo Jarmusch transforma la rutina en diversión para el espectador; uno de los grandes tabúes para el narrador de historias –la reiteración- funda en esta ocasión las bases del éxito. El realizador y guionista ha creado una pequeña obra de arte que entretiene e ilustra maravillosamente el proceso creativo del artista. Paterson es la fiel representación de un hombre cualquiera con grandes sueños.



1) La La Land. Tras hablar de estas nueve cintas que preceden a ésta, voy cayendo en la cuenta que 2016 ha sido un año cinematográfico muy variado. Hemos tenido grandes thrillers españoles y pequeños dramas europeos pero todas fueron historias excelentes. Sin embargo, La ciudad de las estrellas se llevó la palma ya que aúna la espectacularidad de los grandes escenarios hollywodienses con el drama intimista del cine europeo. El director Damien Chazelle creó el híbrido perfecto entre las coreografías de Fred Astaire y Ginger Rogers y la nouvelle vague de Jacques Demy. Convirtió a Los Angeles en su musa –tal y como hiciera Woody Allen con Manhattan- y la vistió con sus mejores galas, sin apartar su mirada de la aplastante realidad que esconde. Y es que la ciudad de los sueños también guarda una faceta “jekylliana”, cuando la difícil realidad de la industria devora tantas aspiraciones personales. Lo verdaderamente grande de este título es su retrato de la tormentosa relación entre el artista y la notoriedad y cómo esto afecta las relaciones sentimentales. Al fin y al cabo, la vida es un cúmulo de decisiones que van creando un camino; nos guste o no, a dónde se dirija este camino será el reflejo de dichas elecciones.




2016 fue un año lleno de películas, algunas que celebrar y otras que erradicar de la faz de La Tierra. en esta lista os detallo estas últimas, ya que prefiero quitarme antes el mal trago. Y antes de arrancar, quiero recordaros que hubo muchos títulos nefastos que me perdí -ya sea por falta de tiempo o por desgana-; por eso, si echáis en falta alguna catástrofe cinematográfica como Siete Vidas, Zoolander 2 o Mi abuelo es un peligro es porque tuve el placer de no verlas. Además, tampoco intento sentar cátedra o presentar verdades absolutas sino dar mi humilde opinión que podréis compartir (o no). De darse el segundo caso, os invito a dejar vuestra propia lista en la sección de comentarios. Dicho esto, ¡comencemos!

10) Batman v Superman. 250 millones de presupuesto y un elenco lleno de estrellas no sirvieron a Zack Snyder y Warner Bros. del desastre ¡Y mira que era difícil fastidiarla! A priori, la idea sonaba genial; dos de los más icónicos superhéroes de la cultura pop dándose mamporros por diferencias éticas. Sin embargo, lo que obtuvimos a cambio fue una historia mal contada de principio a fin y un villano que más que dar miedo producía tirria. Ninguno de los actores se salva de la quema; ni siquiera Ben Affleck, encarnando eso sí al Batman más deprimente y apagado de todos los vistos en pantalla. La pelea del siglo se convirtió en el bostezo del siglo. Tanto bombo y platillo para terminar a medias y gritando con sorna: ¡Martha!


9) Infierno Azul. Y para gritos los que tuvo que pegar Blake Lively en su interpretación de una surfera que debe enfrentarse al depredador más feroz de los océanos: el gran tiburón blanco. Por desgracia, el título de Jaume Collet-Serra carece de la tenacidad de Tiburón (1975) o del cachondeo de Sharknado. Se toma demasiado en serio a sí misma pero no consigue esa sobriedad del filme de Spielberg. Por si esto fuera poco, también tiene uno de los peores usos de CGI del año.


8) Marea Negra. Algo de lo que sin duda no carecía esta película eran efectos especiales, aunque todo lo que ganaba con ellos lo perdía en lo demás. La razón por la cual la ubico por encima es porque ésta contaba la historia real de una de las catástrofes medioambientales más graves de la historia. A su vez, el director Peter Berg tenía a su disposición a actores como Mark Whalberg, Kurt Russell y John Malkovich. Mucho ruido y pocas nueces; así la resumiría. Su acción es de las más confusas del año y los diálogos dan pena y desaprovechan el talento de los intérpretes. Ah y no quisiera olvidar su punto más frustrante: con el mensaje medioambiental y ecologista que podría haber incluido en su película, Berg prefiere sustituirlo con explosiones al más puro estilo “Michael Bay”.


7) Luces Fuera. Ahora me ves…ahora no me ves. Ese es el único truco más terrorífico que se le ocurre a David Sandberg en su ópera prima. Nada más, literalmente. Y ni siquiera intenta reservarlo para su clímax final. Claro que si ese es el único recurso a tu disposición, supongo que no te queda otra. Recordemos que la película se basa en un exitoso cortometraje de tres minutos para justificar su existencia. Sin historia ni personajes, tan sólo con una idea ingeniosa que funciona para un corto, Luces fuera tenía todas las papeletas de aparecer en esta lista.


6) Elle. ¿Qué pretende decirnos Paul Verhoeven en su última y críptica obra? Os voy a dar un buen consejo: no intentéis descifrarlo porque no esconde nada. He de reconocer que sentía cierta curiosidad, ya que todos me decían que tenía que verla; que me dejaría estupefacto. Así que me decidí: Verhoeven y cine francés, ¿qué podía fallar? Pues todo. Hacía mucho tiempo que no sentía el peso del tiempo tanto como viendo Elle y, para el final, miraba el reloj con espanto. Verhoeven me había robado dos horas largas de mi vida, aunque me alegre de pasar yo sólo el mal trago. Al menos no me siento mal por nadie más que yo. Una película tan hierática como sus personajes, carente de emoción alguna y hueca en su interior. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.


5) Cazafantasmas. La fiebre de los remakes, reboots y demás inventos se cobró otra víctima con esta queridísima franquicia de los 80. Y antes de que me crucifiquéis, quiero avisar que mi análisis está colgado en el blog y podéis ver lo que pensaba entonces y sigo pensando sobre Cazafantasmas (2016). Nada tiene que ver con que las protagonistas sean mujeres; a mi con tal de que fuera buena como si ponían perros parlanchines. Desgraciadamente no sólo no fue buena sino que resultó ser un lío. Entre el exceso de CGI, una historia inexistente y una comedia que brillaba por su ausencia, este fracaso costó la escalofriante cifra de 144 millones de dólares, ¿os lo podéis creer? Yo tampoco. No sólo el nuevo equipo de cazafantasmas no congenia en absoluto sino que, por alguna razón, su director omite cualquier homenaje a las películas originales. Eso sí, que no falte el desfile de cameos humillantes: Bill Murray, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver, etc. Para que os sirva de referencia, el villano de la original era Gozer, Dios Sumerio de la Destrucción (mola, ¿verdad?). Bueno pues aquí se enfrentan al temible…Rowan North.


4) Nerve. De nuevo otro ejemplo de una premisa desaprovechada que, como le pasaba a Marea Negra, tira a la basura todo ese potencial a favor de la superficialidad. Podrían haber sustituido a la pareja protagonista con un par de muñecos de cera y nadie hubiera notado la diferencia; la historia es tan absurda e inconexa que te entran ganas de lanzar el mando al televisor y, a falta de un buen villano, tenemos una malvada aplicación que incumple todas las leyes habidas y por haber y controla a la masa adolescente como el pastor a las ovejas. Carece de pulso, interés o acción verosímil…¡carece de todo! Lo único con sentido es su título, porque poner si que me puso de los nervios.


3) Escuadrón Suicida. Y por fin entramos en el ignominioso Top 3. Empiezo a oler la catástrofe, tal y como lo hiciera Robert Duvall con el napalm en Apocalypse Now. La medalla de bronce se la lleva la última superproducción de Warner/DC, escrita y dirigida por David Ayer. Este director llevaba una filmografía inmaculada, llena de títulos interesantes que sobresalían por sus historias de crudeza y violencia. Parecía un tándem condenado a entenderse...pero no fue así. La culpa la tienen las seis semanas semanas de las que dispuso Ayer para crear un amago de guión y las trabas de los ejecutivos en la sala de montaje y edición. El resultado es una película fallida en todos los aspectos imaginables: personajes, ambientación y acción.


2) Dioses de Egipto. Alex Proyas era un gran director que contaba cada proyecto como éxito (El cuervo y Dark City) e incluso Yo, Robot me pareció aceptable. Luego vino Señales del futuro, que nos fue indicando el desastre que estaba por venir. Ambientada en El Antiguo Egipto y protagonizada por personajes propios de su mitología, la película intentaba sumergirnos en un mundo de fantasía épico y emocionante. No obstante, el exceso de CGI junto a unos actores hieráticos pronunciando algunos de los diálogos más ridículos del año desecharon todo el potencial que tuviese la premisa. Esta obra personifica todo lo malo de Hollywood hoy en día; blanqueo en el cine ("whitewashing"), historias endebles y arrogancia desproporcionada (véanse los comentarios del realizador). En definitiva, yo creo que hay dos tipos de malas películas: aquellas con las que te echas unas risas y otras que te provocan sopor (o malhumor, según la hora del día). Dioses de Egipto entra en esta última categoría.



1) Independence Day: Contraataque. Ya no es sólo que sea mala sino que es un auténtico despropósito para cualquiera de los numerosos seguidores de la original. Señor Emmerich, ¡nadie necesitaba esta secuela! Lo único que consiguió es dejar en mal lugar uno de los blockbusters más queridos de los 90. Cierto que los trailers presagiaban la debacle pero es que una cosa es imaginarse el horror y otra verlo. Nunca pasé más vergüenza en una sala que en las interminables dos horas de metraje; empezó mal, continuó peor y terminó siendo un mal chiste. Yo me conformaba con un entretenimiento pasajero (y como yo, muchos otros) pero falló incluso en esa simple tarea ¿¡Cómo se puede destrozar una historia que enfrenta aliens contra humanos en una batalla galáctica!? El Señor Emmerich sí la encontró. Y de paso acabó con cualquier atisbo de nostalgia de los fans cuando convirtió a Bill Pullman y Jeff Goldblum en tristes caricaturas (y prefiero no hablar del destino del personaje de Will Smith). En su lugar nos encasqueta actores de nueva hornada, como Liam Hemsworth,  con capacidades interpretativas escasas y carentes de carisma. Y lo peor es que el desenlace coquetea con la posibilidad de una tercera parte.


Esta es una lista personal donde enumero las 10 cintas más esperadas, lo cual significa que es subjetiva y de ninguna manera trata de sentar cátedra. Dicho esto, entremos en materia:

1. Silence. El nuevo filme de Martin Scorsese, con eso ya debería entrar en la lista de cualquier cinéfilo que se precie. Si añado que actores del calibre de Liam Neeson y jóvenes talentos como Adam Driver y Andrew Garfield entran en el reparto protagonista, quizá os convenza de que estamos ante una de las imperdibles este año. Junto a ellos están Rodrigo Prieto, director de fotografía mexicano responsable de obras como 21 gramos, Babel o El lobo de Wall Street y Jay Cocks, guionista de Días Extraños o La edad de la inocencia. Hablando de guión, la historia girará entorno a dos jóvenes jesuitas que viajan a Japón en busca de un misionero que, tras ser apresado y torturado, ha renunciado de sus creencias. Un apasionante retrato, que recuerda vagamente a La misión -donde participó también Liam Neeson-,  sobre la difícil convivencia entre cristianos y japoneses.
Fecha de estreno aún sin fijar.



2. Bourne 5. Tras el fiasco que supuso El legado de Bourne, Paul Greengrass -director de las dos últimas de la trilogía original- regresa junto a Matt Damon para encarnar al personaje una vez más. Las últimas noticias son que Alicia Vikander, conocida por su excelente trabajo en Ex Machina entre otros, se une al reparto que cuenta también con Tommy Lee Jones, Vincent Cassel y Riz Ahmed. Poco más sabemos sobre esta esperada secuela de uno de los agentes más queridos del cine.
Estreno mundial: julio 



3. Hail, Caesar!. En el Hollywood de los años 50, uno de los grandes estudios pretende hacer una superproducción de romanos -¡qué extraño!- protagonizada por una estrella, pero durante el rodaje el actor es secuestrado. Una comedia negra con el sello distintivo de los hermanos Coen, que por la sinopsis recuerda a dos de sus mejores trabajos: Barton Fink y El gran Lebowski. Un reparto de lujo compuesto por George Clooney, Josh Brolin, Scarlett Johansson, Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Frances McDormand o Jonah Hill entre otros y el genio Roger Deakins a cargo de la filmación son razones más que fundadas para ponerla tan alto en la lista.
Estreno en España el 19 de febrero.


4. The Nice Guys. La secuela espiritual de Kiss Kiss Bang Bang tendrá en esta ocasión a Russell Crowe y Ryan Gosling como "buddies" de este thriller ambientado en los 70 dirigido por el irreverente realizador Shane Black.
Aún sin fecha de estreno en España.



5. Star Wars Anthology: Rogue One. El primer spin-off de Star Wars se centrará en el robo de los planos de la primera Estrella de la Muerte. Disney prepara otras dos películas derivadas del universo de Star Wars y por lo tanto gran parte de sus planes de futuro los soporta el éxito de este proyecto, dirigido por Gareth Edwards -director de Godzilla- y protagonizado por Felicity Jones, Mads Mikkelsen, Ben Mendelsohn y Diego Luna. Un reparto muy talentoso y una historia suficientemente intrigante como para colocarla en este quinto puesto.
Estreno mundial el 16 de diciembre.



6. A monster calls. Un monstruo viene a verme es el título de lo nuevo de J.A. Bayona, formidable realizador de cintas como Lo Imposible y El orfanato, que en esta ocasión se adentra en un mundo de fantasía y monstruos para contarnos la historia de Connor, un chico de 12 años que tendrá que ocuparse de gestionar la casa pues su madre (Felicity Jones) padece cáncer. Con la ayuda de un monstruo (Liam Neeson), Connor hará frente a sus mayores miedos no sin las trabas de su insensible abuela (Sigourney Weaver).
Estreno en España en octubre.



7. Midnight Special. Inicialmente fijada para el año pasada, la nueva aventura de Jeff Nichols saldrá este 2016. Con un casting de lujo -Michael Shannon, Joel Edgerton, Adam Driver y Kristen Dunst- y una premisa de lo más intrigante y prometedora, esta cinta de ciencia ficción muy al estilo de La invasión de los ultracuerpos nos cuenta los periplos de un padre y su hijo de 8 años perseguidos cuando éste último desarrolla poderes especiales.
Pendiente de fecha de estreno para España.



8. Batman v. Superman. Aunque su último trailer no me convenció demasiado y bajó unos peldaños en mi lista, ver por primera vez en la gran pantalla a los dos superhéroes más famosos del cine pelearse es razón más que suficiente para que esté entre las más esperadas no solo por mí, sino por el público en general.
Estreno en España: 23 de marzo.



9. Free Fire. Intriga, suspense y mucha acción al servicio de uno de los directores más prometedores del momento, Ben Wheatley. Brie Larson, Cillian Murphy y Sharlto Copley forman parte del reparto y viendo la calidad de los actores me hace confiar en que este proyecto será uno de los que dará que hablar este 2016.
La fecha de estreno se desconoce.



10. The Founder. Seguramente todos conoceréis la cadena de comida rápida McDonald's pero si os pregunto cómo o quién la fundó probablemente lo ignoréis. Puesto que yo tampoco conozco la historia del hombre detrás del gigante corporativo más reconocible de nuestra era, The Founder me intriga enormemente. El actor que protagonizará este biopic será Michael Keaton, que está en un resurgimiento de su carrera tras Birdman y Spotlight.
Sin fecha de estreno aún para España. 




Ahora ya conocéis las películas que espero con más impaciencia para este excitante año 2016 pero contadme, ¿cuáles de estas obras llaman más vuestra atención? ¿Cuál es vuestra lista?

P.D. Cuando tenga tiempo y haya logrado ver la gran mayoría de películas del pasado año 2015, haré otra lista con mis películas favoritas del 2015.