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Si hace unos años me hubiesen dicho que la reunión de los superhéroes más icónicos de la gran pantalla no iba a llegar ni tan siquiera a los $100 millones de dólares de recaudación en su fin de semana de estreno en EE.UU., le hubiera dicho que dejara de tomarme el pelo. Y sin embargo, aquí estamos: Liga de la Justicia acaba de salir en cines y apenas ha alcanzado los $90 millones de dólares. Una cifra nada desdeñable para la gran mayoría de producciones cinematográficas pero claro, cuando tu presupuesto se dispara hasta los $250 millones dólares (sin contar marketing y publicidad), no es suficiente. Cuando los malos augurios de los gurús del “box office” acaban siendo optimistas, sabes que hay un problema. Cuando ves a la competencia rompiendo la taquilla continuamente, independientemente de lo que saquen, uno no puede hacer más que preguntarse: ¿qué demonios me pasa a mí? Llevamos desde 2013 inmersos en este universo de catastróficas desdichas y a excepción de Wonder Woman, la cosa parece empeorar. Falta ver cómo actúa en las próximas semanas pero lo cierto es que Liga de la Justicia ya es la cinta con la peor apertura. Pero, ¿cuáles son los motivos de semejante descalabro?


Para que nadie me salte a la yugular (o al menos para minimizar el riesgo), me gustaría decir que las cinco razones que voy a argumentar a continuación están sujetas a mi opinión. Podréis estar de acuerdo o no pero os pido que respetéis un punto de vista personal. También aviso que el artículo podría contener spoilers (aunque tampoco os perdéis mucho). Una vez colocada la ristra de ajos contra los vampiros del Internet, ¡vamos al meollo!

1.   Demasiado ruido externo. Una de las primeras cosas que asociamos a este título es la  enorme polémica que ha suscitado a su alrededor. La sustitución de Zack Snyder (dejando de lado la tragedia que le ocurrió, D.E.P.) por Joss Whedon y el evidente cambio de tono, los cambios de guión, la duda sobre la continuidad de Ben Affleck, etc. Ya sea por culpa del destino o por los errores cometidos por Warner Bros., todo ha jugado en contra de Liga de la Justicia y ha provocado la espantada de muchos espectadores que no quieren saber nada de este lío. En mi opinión, la salida del director debería haber pospuesto el proyecto. Pero entonces, ¿por qué Disney está teniendo tanto éxito con Marvel? En gran parte es porque lo tienen todo meticulosamente controlado. Sus títulos os gustarán más o menos, pero hay que reconocer que jamás ha salido a relucir ningún contratiempo o molestia por parte de nadie y eso es tremendamente valioso para el público, que quiere estar seguro de la calidad del producto final –más aún cuando tu idea es la de construir un universo cinematográfico exitoso y duradero. Lo único reseñable fue la salida de Edward Norton tras El increíble Hulk pero incluso eso supieron maquillarlo, sustituyéndolo por otro grandísimo actor como Mark Ruffalo. Hoy ya nadie se acuerda de aquel incidente.


2.   Trayectoria inconsistente. Otro punto débil del universo cinematográfico de DC es su recorrido. De las cuatro películas que estrenaron hasta la fecha, tan sólo Wonder Woman consiguió un consenso de crítica y taquilla.  Nuevamente, si comparamos su arranque con el de Marvel, observamos que tanto Capitán América como Thor e indudablemente Iron Man obtuvieron gran recepción por parte de la comunidad cinéfila. Los cimientos eran sólidos y sobre ellos construyeron un imperio. Sin embargo, con Warner no ocurre lo mismo, ya que ni Superman ni Batman lograron encandilar y eso dejó a Wonder Woman sola, soportando toda la carga. Si a eso le añadimos la ingente cantidad de personajes que presentaron en la infame e innecesaria Escuadrón Suicida, el DCEU termina convirtiéndose en una pintoresca versión del quién es quién. Creo que mucha culpa la tiene Warner, que ha sido más reactiva que proactiva; sus ansias por alcanzar a Marvel terminaron jugándoles una mala pasada. 


3.    Extraña campaña de publicidad. ¿Alguien del departamento de marketing de la película me podría explicar por qué se molestaron tanto en ocultar un secreto a voces? Si de verdad creían que la gente se iba a sorprender con el regreso de Superman es que necesitan graduarse la vista. Todos los fans lo sabíamos desde que terminamos de ver Batman v Superman y aquellos espectadores ocasionales que no lo supiesen, tampoco les interesaba demasiado. Si desde el principio hubiesen anunciado a bombo y platillo el retorno del último hijo de Krypton, mucha más gente hubiese acudido a las salas aunque sólo fuese por mera curiosidad.  Personalmente, me entristece que las sorpresas se arruinen con tanta facilidad pero a estas alturas, los publicistas deberían saber que cuantos más motivos des al espectador para ver tu película, mejor. ¡Y qué mejor motivo que publicitar la resurrección de Superman! Desaprovecharon una idea que se vende sola.


4.    Mala planificación. Aquí entro quizá en el territorio más personal, porque habrá muchos a los que la hoja de ruta de Warner les habrá gustado. En mi opinión, no pueden llamar a una película Liga de la Justicia cuando desconocemos totalmente a la mitad de sus integrantes. Si plantean un universo lleno de personajes que luego se agrupan, ¿por qué no empezaron por ahí? Ahora es cuando me diréis que Los siete magníficos o Grupo Salvaje se las apañaron muy bien y yo os responderé que aquellas tenían mucho mejor diálogo que ésta. Lo siento pero el carisma de estos personajes está a una distancia como de aquí a Krypton, en comparación con los miembros de esta Liga de la Justicia; Aquaman tiene el carisma de un besugo, el traje de Cyborg acapara más la atención que el personaje que lo enfunda (ya olvidé hasta su nombre) y Flash nos recuerda constantemente lo difícil que es hacer buena comedia. No son personajes sino estereotipos que aparecen y desaparecen a conveniencia del director. No hay drama, ni desarrollo, ni interés, ni un villano interesante, ni nada que me haga querer ver de nuevo esta película. Está hueca. ¿Qué luce bien en pantalla? Pues claro, sólo faltaría que tras gastarse más de $200 millones de dólares no lo hicieran –aunque por momentos parece más un videojuego. Pero si más efectos especiales se tradujesen automáticamente en mayor calidad, entonces Michael Bay sería el mejor director de la historia del cine e Independence Day: Contraataque la mejor secuela…y no es así.  Si quieren contarme la historia de Flash, adelante, dedíquenle una película pero que no la metan a calzador donde no corresponde. Esto es la Liga de la Justicia y debe enfocarse en contar una historia coral, en lugar de entretenerse en explicarme motivaciones individuales. Además, tampoco ayuda el evidente cambio de tono desde Batman v Superman; aquella era un drama de Haneke en comparación a ésta. Algo de variedad siempre está bien, pero esta política veleta de cambiar de dirección según sople el viento es realmente contradictoria y confusa. Decidme en qué se parece El hombre de acero y Wonder Woman o Escuadrón Suicida y Batman v Superman. Yo creo que el universo cinematográfico de DC tiene más potencial que el de Marvel pero no podrán sacárselo hasta que se olviden de darles caza y decidan, de una vez por todas, a qué público quieren dirigirse.


5.   ¿Saturación? Este último punto lo pongo entre interrogaciones porque es difícil de valorar pero puede que Marvel y DC no puedan coexistir, que uno esté siempre condenado a vivir bajo la sombra del otro. Cuando el Superman de Donner y el Batman de Burton dominaban el género, las películas de Marvel brillaban por su ausencia. Ahora ocurre lo contrario y quizá, sólo quizá, sea debido a esto. Los números no mienten: Thor: Ragnarok recaudó casi $30 millones de dólares más que Liga de la Justicia en su fin de semana de estreno. ¿Coincidencia? No lo creo. Puede que ante la disyuntiva, la audiencia optara por ver Thor en cines y esperarse a que Liga de la Justicia salga en Blu-Ray. Al fin y al cabo, las compras navideñas están a la vuelta de la esquina y ya sabemos todos lo que eso significa. Si a eso le añadimos el inminente estreno del nuevo episodio de Star Wars, no sería de extrañar que la obra de Warner cayera en el olvido.



Estos son los motivos que en mi opinión dañaron Liga de la Justicia en taquilla y infligen nuevamente un duro golpe en la línea de flotación de Warner Bros.  Veremos qué ocurre ahora con el futuro del DCEU y con todas las películas que planeaban hacer pero ésta es un claro aviso a navegantes. Si no corrigen el rumbo y reconsideran algunas de sus decisiones, mucho me temo que este universo cinematográfico fracasará.  Personalmente, creo que deberían aplicar el modelo de Marvel/Disney con un tono más oscuro y cruento enfocado a adultos.  Y vosotros, ¿qué opináis del rumbo que ha adoptado Warner con Liga de la Justicia? ¿cuáles creéis que son los motivos de su batacazo? Dejadme vuestra opinión debajo de este artículo, en la sección de comentarios. Hasta la próxima, ¡pasadlo bien y disfrutad del cine!

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Los rumores apuntan a una posible substitución del actor tras la llegada de Matt Reeves al universo DC. La guerra está servida en las oficinas de Warner Bros. 


El futuro de Ben Affleck parece estar pendiendo de un hilo, según apuntaba The Hollywood Reporter. Desde que la productora Warner Bros. deshiciera el proyecto que tenía a Affleck escribiendo, dirigiendo y protagonizando la nueva película del murciélago de Gotham para colocar a Matt Reeves en su lugar, lo cierto es que las aguas se han revuelto más que nunca. Sin embargo esta noticia nos pilla a todos un poco por sorpresa; en estos momentos están en la Comic-Con de San Diego promocionando Justice League, donde aún veremos a Affleck portando el traje del personaje creado por Bob Kane. Lo que está claro es que deje o no de ser Batman, este clima de incertidumbre no ayuda mucho al universo cinematográfico de DC.

Por su parte, Affleck declaraba tan sólo hace unas horas que su intención es continuar interpretando al personaje en el futuro aunque esto podría cambiar si Warner Bros. decide lo contrario. Sus propias palabras fueron estas:

“Mi estado continúa siendo el mismo. Hice dos películas. Mi intención siempre fue la de hacer una tercera si Warner quiere hacerla.”

Lo que parece claro es que Affleck firmó un contrato de tres películas para interpretar a Batman, incluyendo apariciones en Batman v Superman, Justice League y The Batman. Sin embargo, la llegada de Matt Reeves le ha restado protagonismo –perdiendo su puesto de director y también de guionista- ya que sus planes parecen no alinearse con los de Reeves, que planea una nueva trilogía.


No obstante, la duda que se cierne ahora sobre el universo DC/Warner es: ¿cómo afectará este debate en el futuro de la franquicia? ¿Cómo encajarán los partidarios de Affleck esta noticia? En mi opinión, Warner está cometiendo un error dejando que estos problemas de producción salgan a relucir justo en medio de la campaña publicitaria de su próxima gran apuesta, Justice League. Precisamente ahora se está celebrando la Comic-Con en California y Ben Affleck fue allí como elemento promocional de La Liga de la justicia y la filtración de esta noticia hace poco por calmar los nervios que puedan tener tanto los fans como los propios involucrados. Además, he de admitir que pese todos los fallos que que tenía Batman v Superman, la elección de Affleck como Batman no fue uno de ellos –es más, fue un gran acierto-. Creo que despedirlo ahora que empezaba a ganar protagonismo no sólo es desperdiciar a un buen actor, sino también enfadar a muchos.


En definitiva, poco les dura la alegría a los fans de DC. Si Wonder Woman les había insuflado vida y esperanza, ahora vuelven otra vez la incertidumbre y las caras largas. Una vez más, los ejecutivos de Hollywood vuelven a demostrar su impaciencia y su falta de compromiso con el espectador. No sólo han desechado el proyecto de Affleck sino que ahora podrían apartarlo definitivamente. La pregunta que seguro sobrevolará las cabezas de todos es, ¿quién le sustituirá? Échense a temblar.

Y vosotros, ¿qué opinión os merece esta noticia? ¿Os gustó esta nueva versión de Batman? ¿Quién os gustaría que lo sustituyera?  Dejadme vuestros comentarios e impresiones como siempre en la sección debajo de este artículo. Hasta la próxima, saludos!


Tras el éxito cosechado por Disney con su universo cinematográfico de Marvel, Warner Bros. decidió mal y tarde hacer lo propio con DC cómics. Entrando en un juego infantil de disputas, la Warner se saltó los entrantes yendo a por el plato fuerte. Enseguida “disfrutamos” del ansiado -y atropellado- enfrentamiento entre los dos titanes del cine: Batman v Superman. Ahora, lamiéndose aún las heridas por la cantidad de palos que recibieron, la vetusta productora da palos de ciego con El Escuadrón Suicida. Dirigida por David Ayer y protagonizada por Will Smith, Margot Robbie, Jared Leto y Viola Davis entre otros, ésta suponía su gran oportunidad de redención y tenía todas las papeletas para alcanzarla, tal y como atestiguaban los trailers promocionales. La premisa es de lo más prometedora: reunir a un grupo de escoria con cualidades sobrehumanas, para intervenir en las situaciones más peliagudas y salvar al mundo. A priori, parece tarea imposible estropear una idea tan brillante y original. Claro que con los ejecutivos detrás del desastre de BvS, lo imposible tiende a convertirse en realidad.

No me ha resultado fácil poner en orden todos mis pensamientos sobre esta cinta, sobretodo con el empeño que ponen en confundir al espectador. Este es un filme atípico, lleno de desbarajustes y parches a última hora, como si a alguien le hubiera entrado un ataque de pánico repentino. Empezando por un guión que se rumorea haber sido escrito en tan solo seis semanas por el director David Ayer. De ser así, explicaría por qué resulta tan apresurada. Es como si en lugar de intentar construir una historia coherente con personajes llenos de matices, Ayer se limitara a rellenar una lista con “cosas que hacer”. En el interior de El Escuadrón Suicida encontraremos al menos tres o cuatro películas independientes. Soy consciente de lo complicado que resulta presentar bien a tantos personajes y a la vez insuflarlos de vida, pese a que ya lo hiciera exitosamente en Corazones de acero. Lo que ocurre es que lo que se intuía como una historia coral, se convierte en la de unos pocos privilegiados -Will Smith como Deadshot y Margot Robbie como Harley Quinn- y el resto son relegados al ostracismo. A su vez, las motivaciones de algunos personajes como Amanda Waller, Diablo y Encantadora son caricaturescas y estereotipadas (abro un paréntesis para mencionar el espantoso CGI empleado sobre Encantadora que, junto a la floja interpretación de Delevingne, la coloca entre los peores personajes de cómic que haya visto la gran pantalla). Otros como el Capitán Boomerang o el Joker de Jared Leto, fueron víctimas de un montaje nefasto, que omitió gran parte de sus arcos narrativos. Y es que el mayor de los villanos del escuadrón fue el tortuoso proceso de montaje que despedazó la narración , desaprovechó al mejor personaje (Harley Quinn) en ridículos sketches fuera de contexto, y metió a calzador las introducciones de cada supervillano. Todo ello aderezado con un sinfín de “greatest hits” que, lejos de acompañar, desviaban la atención del plato principal. Por cierto, hablando de la nueva -y dolorosa- reimaginación del Joker, que se asemeja más a un excéntrico gángster obsesionado por los tattoos y con un gusto hortera que a un desquiciado psicópata capaz de poner en jaque al mismísimo Batman. Además, su presencia es tan testimonial que de haberse eliminado el personaje, nadie se habría dado cuenta, lo cual decepcionará a sus fans. 


Dejando de lado todo lo negativo, centrémonos en lo puntos a favor, siendo uno de los principales el ansiado regreso de Will Smith. Es evidente que el ocurrente intérprete norteamericano se lo ha pasado bien, tanto con su personaje como con el equipo. Especialmente con Margot Robbie, con la que ya rodó Focus y se compenetran a las mil maravillas. Cada vez que aparecen la chispa salta, más aún que entre la pareja Joker/Harley, lo cual es preocupante. Lo cierto es que ninguno hace un mal trabajo -exceptuando a Cara Delevingne y Joel Kinnaman (Rick Flag)- y eso salva a la cinta del desastre. También me gustó el “look” de los flashbacks que explican el origen de Quinn, aunque resulta un bocado agridulce el que una trama tan interesante -que podría emplearse en una película spin-off- se malgaste en pequeñas pinceladas inconexas. Además, sospecho que los rumores que corren sobre la existencia de una versión del director alternativa sea cierta, con lo que me intriga ver lo que David Ayer realmente tenía en mente con El Escuadrón Suicida.

En definitiva, la última película del universo DC no cumple con las expectativas puestas en ella. Creo que la cinta de David Ayer sufrió las consecuencias del pánico de los ejecutivos de la Warner, quienes temiendo caer de nuevo en el fracaso que supuso Batman v Superman, decidieron pegar un giro de 180º. Villanos que resultan demasiado simpáticos, una banda sonora que les queda peor que una escopeta a un santo y una historia deslavazada que hace un flaco favor al futuro a esta banda de antihéroes. Si me preguntáis si iría a ver una secuela os diría que sí pero con reservas. Muchas reservas. Pese a gozar de una buena premisa, su ejecución es tan atropellada y caótica y sus personajes están tan mal definidos, que una secuela debería corregir casi la totalidad de esta obra. No recomendaría que os gastarais el dinero en ella a excepción de aquellos yonquis del cine de superhéroes que sufran de abstinencia.  



5/10: EL MALVADO ESCUADRÓN DE DIRECTIVOS DE LA WARNER.